Una noche en un claro del monte, la mula y el tigre discutían cual de los dos podían manejarse mejor en la oscuridad.

Hicieron algunas apuestas.

En una de esas se sacudió el tigre, y los dos gritaron:

¡un pelo!, ¡un pelo!

- yo lo vi, -dijo el tigre.

- yo sentí el tropel, -le replicó la mula.

El ojo del tigre había descubierto el pelo que volaba en la oscuridad, pero el oído de la mula lo había reconocido por la vibración que producía en el aire.

Nadie debe despreciar las cualidades ajenas: pueden ser tan buenas como las propias.
la mula y el tigre