El zorro se presentó un día en la casa de una pareja de tigres y se hizo pasar por un sobrino que venía desde lejos a visitarlos. Fué recibido y hospedado como pariente.
Los tíos lo trataban muy bien, pero eran tan avaros que si el pobre zorro pasaba hambre cuando vagaba por los campos, no lo sufría menos en familia.
Un día el tío y el sobrino fueron a buscar una buena res a la orilla del arroyo. El zorro trepó a un árbol para anunciar las presas posibles, y el tigre se escondió para cazar cómodamente.
-Allá viene una majada de cabras con unos cabritos gordos, -dijo el zorro, pensando que uno de estos últimos le podía tocar a él.
-No me gusta la carne con pelos largos, -dijo el tigre.
Las dejaron pasar.
-Allá viene una majada de ovejas con unos corderitos que están como para chuparse los dedos.
-No me gusta la carne con lana.
Pasaron también.
-Allá viene una tropilla de potros.
-No me gusta la carne hedionda.
La tropilla siguió sin ser molestada.
-Allá viene una tropa de vacas.
-Esa carne me gusta, -dijo por fin el tigre y, en cuanto llegaron, saltó sobre una vaquillona gorda y la mató. -->